Pataki
- 31 jul 2023
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Los patakís son relatos y leyendas de la cultura yoruba, originarios de África Occidental pero también presentes en la santería cubana y otras religiones afroamericanas derivadas de la tradición yoruba. Estas historias tienen un carácter mitológico y simbólico, y se utilizan para transmitir conocimientos y enseñanzas morales. Los patakís son considerados sagrados y se utilizan como una forma de comunicarse con los orishas (deidades) y de comprender la vida y el universo desde una perspectiva espiritual. A través de los patakís, se transmiten valores, consejos, tradiciones y lecciones de la cultura yoruba.
El término "patakí" es la forma más comúnmente utilizada para referirse a estas historias y relatos de la cultura yoruba. Sin embargo, es importante destacar que "patakí" no es el verdadero nombre de estas narraciones, sino más bien un término adaptado en español y que se ha popularizado en diferentes comunidades y religiones afroamericanas. En el idioma yoruba original, estas historias se llaman "ìtàn," que también significa "historia" o "relato".
A continuación les comparto un pataki del Odu de ifa
Otura Niko con una bonita enseñanza
Cuando Orunmila fue a ver a Olordumare.
En este camino, a Orunmila le era necesario ver a Olordumare para resolver la situación que existía en la tierra, pero no podía llegar hasta donde estaba él, pues desconocía el camino y el encantamiento. Ante esta situación Orunmila se registró viéndose este Oddun, que le marcó Ebbó con: un gallo, agujas, hilos de colores, telas, una canasta, cintas de colores, huevos,
bollitos de caritas etc. y que después que hiciera el Ebbó saliera a caminar. Al poco rato de estar caminando, se encontró con Eshú, que estaba disfrazado con ropas rotas, Orunmila le entregó telas, agujas e hilos para que cociera sus ropas. Entonces Eshú lo encaminó hasta un lugar donde se encontraron con una anciana, que era Orishanla. Orunmila , al verla, le dio diez huevos de gallinas y la anciana se puso muy contenta, porque allí hacía mucho tiempo que las gallinas no ponían. Después de esto, Orishanla le enseñó el camino que lo conduciría a la casa de Olordumare. Cuando Orunmila llegó a la puerta de la casa de Olordumare, la encontró cerrada y por las rejas de una ventana, vio a unos muchachos, los llamó y les dio de comer los bollitos que llevaba. Después, él les dijo a los muchachos: Ábranme la puerta, para así repartirles a todos los bollitos que tengo en esta canasta. Los muchachos abrieron la puerta y Orunmila pudo entrar a la casa de Olordumare y logró verlo y pedirle el consejo para resolver el problema de la Tierra.









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